PALERMO

Nos perdimos entre pizza sarda, camiones de basura y luces de autobús.

Compramos pescado fresco envuelto en papel,

Solo en Palermo asoma la cabeza del pescado muerto envuelto en papel.

Vi el olor a velas y recordatorios de tantas almas, parecido a Comala.

Con bigotillo recortado.

Podría jurar que entre pizza y pizza había pistolas en pequeñas mesas.

Y limones llenos de invasión. Tuve la piel amarga un tiempo,

Como la sal que no cura o una iglesia desolada.

Por la noche sonaban campanas cercanas, como avisos de un campo de batalla

Mientras en la cama sudábamos hasta el amanecer

TORINO

Busqué la cabeza del caballo caído, azotado.

Brindamos con vino blanco .

Borrachos entre la sábana santa y el traje de ama de casa de Sofía Loren,

Su santa silueta.

Ciudad de tinieblas como mis máscaras, como los teatros griegos.

Todavía viene el sonido de la maleta traqueteando por las aceras

Buscando una habitación.

Con adoquines desequilibrados.

Se puede acariciar la luz del sol en esa ciudad, suave.

Fui otros.

Y no el pobre que soy admirando los palacios, plazas, avenidas….

Tengo fotografías invisibles de ese caballo y de Nietzsche abrazado a él.

Llorando.

MILANO

Entre naviglis y cuidadoso. Llevé un cuchillo escondido en el abrigo.

A mí los ricos me matan. Vivimos en el Duomo, llenos de frío y ternura.

No recuerdo la ciudad, me cambié por ser un mirador de hijas. Como se mira Bernini.

Absorto ,perdido ,total.

Y un Posto de Conversazione,entre luces, servilletas de tela, coca-cola.

Recuerdo vuestros abrigos, cuando al ponéroslos,

Pasaba mi mano para que quedaran limpios por la espalda.

Milano fue un metro para medir  el tiempo,

El vuestro y mis canas.